Etcéteras

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Tiritan los silencios al final del corredor…y allí, sobre el horizonte roído del suelo, se esconden mil letras sin labios.
Notas sin oído y en el entrelíneas del viento varios tréboles sin destino.

De su verdor invicto, resurge tu coro de miradas distantes, anónimas, intencionadas.
En ese rincón del mundo tus párpados condensan humeantes rayos de vista, que contrastan con el paciente tintineo de tu presencia florida.

Cae con sigilo cada segundo en mi portal y te haces portadora de renovados colores salvajes, de verbos que dibujan etcéteras en un compendio de recuerdos futuros…que se trenzan por tus manos para ser lanzadas al abismo.

Entretanto el azul va tiñendo mi piel y el laurel luce sereno en tu sien. Así también el vino regresa a cundir de aromas mi aire nocturno. Se llenan de luces las células, se dilatan de etcéteras los paisajes y se recrean de escenas los párpados cerrados.

Etcéteras que se tejen a las fibras de mis días, que enjugan de glóbulos fragantes la savia que nutre nuevos senderos. Al final del trecho vegetal, reluces como complemento del amor en los tiempos de cólera, antídoto a los soliloquios baldíos.

Etcéteras que sirven de crisálida de adjetivos y verbos, ávidos de edificar escritos que estallen en frescor. Palabras colgantes del filo del tiempo distante, que celebran en silencio y declaman plenos en íntima liberación.

Etcéteras que representan la indulgente expiración hecha musa de pétalos retráctiles que hechizan y redimen.

Etcéteras que te debo, que me componen y diluyen la madeja de oscuridades que rodeaba esta hora perdida que languidece entre tus exhalaciones enamoradas y tus ojitos cargados de vida y de intencionados etcéteras.

Escapar en tu compañía…

Contigo Lore, escapar tiene un nuevo significado, tan nuevo como este recuerdo reciente de una gran experiencia fragante y vivida contigo, en el concierto de Masseratti 2ltrs (Gracias muchachos por la música y la buena voluntad). Como lo escribí en la reseña de Youtube, esta interpretación mágica, esta canción, forma parte de la banda sonora de mi vida.  Gracias por tu fragante presencia en ese Soundtrack, y por hacer cada día un descubrimiento perpetuo de nuevos caminos.

Hace poco más de 6 años (el 31 de enero del 2004 para ser exactos) en algún lugar gélido de Valladolid, me atreví a escribir un poco más allá de lo que hasta la fecha era una promisoria proximidad, de nuevo…un camino y una posibilidad para caminarlo.

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