Un apunte sobre la igualdad.

Caracas y sus contrastes

La aspiración colectiva a la igualdad, no tan solo es quimérica y sin patrones concretos del pasado, sino que resulta simplemente inhumana dado el carácter genéticamente original de cada persona y naturalmente heterogéneo de la raza humana en su conjunto. En consecuencia, la igualdad pareciera una idea ajena a la naturaleza humana.
Solo con artificios sociales como “la igualdad ante la ley” se pudiera (y con excepciones) una construcción pasajera de la igualdad. Habrá que ver qué es capaz de hacer la inteligencia artificial en el futuro al respecto. Pero en todo caso, la igualdad siempre será nuestra romántica utopía con la que seremos convencidos, engañados y desencatados miles de veces. Nuestra platónica manera de construir lo público y de simplificar los desafíos propios del multiculturalismo de nuestra coexistencia social.
Creo que ningún político sería capaz de decir publicamente algo así, aunque estuviera de acuerdo con este apunte. Bueno quién sabe?

Nota originalmente publicada en Facebook (15/05/2009)

Publicado por

Xavier

Politólogo (UCV y UAB). Magíster en Estudios Latinoamericanos (USAL). Director de la ONG Entorno Parlamentario (@eparlamentario). Miembro del equipo directivo de @EducaMiranda

2 comentarios sobre “Un apunte sobre la igualdad.”

  1. Hola Xavier:
    Gracias por tu MD. No conocía tu despacho. Está genial! Y además, me parece genial que hayas traído al debate el tema sobre la igualdad. Sabes que durante dos semanas, en el mes de Junio pasado, estuve en un seminario sobre “Desigualdad y Desarrollo” en la Universidad de Brown, USA, y, precisamente se discutía el por qué hablar/debatir/pensar/solucionar/reflexionar/actuar sobre la desigualdad intranacional e internacional? Este seminario estaba financiado mayoritariamente por el Grupo Santander, cuyo Presidente nos ofreció una charla genial. Menciono todo esto, en primer lugar, para reafirmar que tus inquietudes son muy pertinentes y merecen toda la atención. En segundo lugar, me atrevo a ofrecer dos claves para poder abordar el tema de la desigualdad: por una parte, lo puedes reflexionar a partir de la naturaleza del hombre y para ello tendermos que ponernos de acuerdo en nuestras visiones filosóficas, éticas, y/o políticas sobre la naturaleza humana, cosa que me resulta bastante complicado.
    En segundo lugar, lo podríamos abordar desde un punto de vista netamente “consecuencialista”, es decir, cuál es la consecuencia de que exista extrema desigualdad en nuestras sociedades? Y es aquí donde resumida y ‘arbitrariamente’ pudiera reconocerse que las sociedades (o sociedad global) caracterizadas por estos niveles de desigualdades (léase índice GINI, o compárese acceso a servicios básicos o a oportunidades básicas, etc etc) son insostenibles. Insostenibles no para los más pobres, sino para los más ricos…
    Cariños para tí Xavier,
    Rita

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    1. Hola Rita, gracias por tu gentil comentario y en verdad el tema de la igualdad es la génesis de toda reflexión sobre lo social como fenomenología de lo humano. Tu apuntas también a un nervio muy sensible de la conversación: la igualdad ———>los recursos————>la responsabilidad distributiva de las sociedades. Ciertamente la extrema desigualdad es un problema que debemos mitigar. Es aquí donde la solidaridad y la sensatez deben decir más que la ciencia. Más del estadista que de la estadística. Pero siempre y cuando partamos de un supuesto más sujeto a la realidad: que la igualdad plena es insostenible, es contingente y hasta sujeta al arbitrario patrón cultural de cada época y de cada sociedad. Es verdad que el horizonte(el ideal) siempre es distante, y nuestro afán por alcanzarlo es lo que nos hace caminar, sin embargo los responsables por la acción social en contra de la desigualdad crónica (ciudadanos, gobernantes, mercados, etc) deben respetar esa “flora social” en su naturalidad heterogénea, y librarnos del mal de pensar, sentir y exigir reivindicaciones homogéneas para todos nosotros por igual.
      Por ejemplo, en Los Teques a la gente le importa muy poco no tener por años una biblioteca, un teatro o un cine, para evaluar su grado de satisfacción colectiva (cosas que para ciudadanos de otras parte del mundo son casi bienes indispensables para el desarrollo social)
      En consecuencia, como se lo conversaba a un amigo por twitter, forzar la uniformidad humana, por medio de una construcción conceptual standard de la igualdad, consolidando una homogeneidad social es parte de la aspiración del socialismo científico y su “hombre nuevo”.
      Mil besos y nos debemos un café con una deliciosa conversa, me hubiese encantado la opinión de Heiber al respecto, pero el hombre anda desaparecido jeje.

      X

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